La talasoterapia se practica en estructuras puestas a las orillas del mar, y se avala de diversos componentes del ambiente marino: el agua de mar, la arena, las algas y el fango.
La talasoterapia puede incluir aplicaciones externas y baños de fango o de algas, baños de agua marina en piscinas especiales, duchas, pediluvios y paseos en bañeras, ejercicios estando sumergidos en agua y masajes.
El agua marina se revela por tanto, un precioso aliado para nuestra salud. Los baños en el mar refuerzan el organismo y esta acción benéfica vendría de las sustancias químicas presentes en el agua del mar (oligoelementos), que al parecer, serían capaces de atravesar la piel y penetrar en los tejidos superficiales del organismo.
La talasoterapia está indicada particularmente a a los niños linfáticos, a los anémicos, a los afectados de tuberculosis glandular y ósea y rejuvenece notablemente a las personas expuestas a cansancio y estrés, sobretodo si tienen costumbres sedentarias y viven en ciudades.
En particular puede ser prescrita por el médico para el tratamiento de disturbios como reumatismos, restos de traumatologías y varias formas de dermatitis, y además ha demostrado ser eficaz en las enfermedades infantiles, en los disturbios digestivos, en el insomnio, la neurosis y la astenia.
Las propiedades de la talasoterapia están en relación al agua, las algas y el aire. Esta terapia esta basada en el entorno marino y el agua del mar, que contiene mas de 80 elementos necesarios para el buen funcionamiento del organismo humano, teniendo algunos de ellas las características de ser antitumorales, antibacterianas y antivirales.