En plena Alcarria y abriendo puertas al Alto Tajo, se sitúa el
Real Balneario de Carlos III fundado en el
siglo XVIII por el Rey y alcalde de Madrid a quién debe su nombre.
Levantado en una impresionante finca de 40 hectáreas, rodeado de robles, encinas y pinos y circundado por el río Tajo, el actual edificio fue inaugurado el 1 de agosto de 2005.
El Hotel de
diseño moderno e intimista, hace pequeños guiños en su decoración hacia épocas pasadas con sus terciopelos, divanes o lámparas, ofreciendo
86 habitaciones dotadas de todo lo que hoy se puede esperar en un cuatro estrellas.
Aunque sin duda alguna, es en su
zona termal, donde se deja notar la experiencia que durante más de siglo y medio se ha forjado en La Rioja y que ha sido trasladada a Carlos III repitiendo alguno de los tratamientos clásicos de Arnedillo como la
Terma Romana o el
Club Forma e introduciendo nuevas experiencias como el "arroyo de guijarros al aire libre", la "guardería acuática" o el simple placer de bañarse en las antiguas bañeras de Carlos III, realizadas en
mármol de una sola pieza.
Despertarse en Carlos III significa volver a relajarse.
Hacer
YOGA por las mañanas será nuestra primera propuesta.
Pero el día es largo y nos queda mucho que ofrecerle. Practicar
GIMNASIA, salir al campo en bicicleta, caminar con nosotros y algunos días, terminar en nuestra
bodega disfrutando de la sencillez de la charla amena y el buen vino.
Las aguas termales surgen en la margen izquierda del río Tajo, a una temperatura de 30º C y están clasificadas como
Clorurada sódicas, bicarbonatadas sulfatado cálcicas y magnésicas.
Se sabe que los romanos se aprovecharon de los beneficios de estas aguas ofreciéndose durante siglos de modo espontáneo a cuantos las precisaban para su salud.
Pero el haber hallado alivio en esta agua, algunas personas notables, las hicieron tomar fama, y así en 1770 el Decano del Consejo de Castilla
Don Miguel María de Nava, que obtuvo la salud en ellas, influyó en Carlos III para la fundación oficial de los baños de Trillo. Los baños se inauguraron en 1778, presidiendo la entrada, un busto del
Rey Carlos III y en el verano de 1798 fueron visitados por el
Ministro D. Melchor Gaspar de Jovellanos. Las empresas o las reuniones de trabajo, también tienen su lugar en
Real Balneario de Carlos III.
Nuestros
salones, donde la luz natural es una constante, están dotados de todos los medios audiovisuales necesarios para el éxito de este tipo de eventos.
Y después del trabajo, déjennos ocuparnos de usted. Coffe Break, menús concertados, y una
amplia gama de servicios y tratamientos para complementar los
ratos de ocio.