El Hotel Valldemossa es una antigua casa mallorquina de piedra de más de 100 años de antigüedad, convertida hoy en un lujoso hotel. Pertenecía al antiguo patrimonio de La Cartuja de Valldemossa.
El hotel está situado en el centro del valle, elevado sobre un montículo desde donde se disfrutan vistas sobre la Cordillera de Tramuntana, Cartuja de Valldemossa por una parte y Bahía de Palma por otra.
El Hotel Valldemossa está enmarcado dentro de una grandiosa finca de olivos de 10 cuarteradas para disfrutar de agradables paseos con posibilidad de realizar excursiones y senderismo a las montañas de Teix y Fátima, realizando los mismos recorridos que en su día hicieron el gran músico Chopin y George Sand.
El hotel dispone de 3 habitaciones dobles y 9 Junior Suites. Todas ellas completamente climatizadas frío/calor, con teléfono directo al exterior, conexión a Internet, televisión por satélite, DVD, minibar, caja de seguridad y baño completo con accesorios.
La decoración de cada habitación se ha realizado a base de muebles antiguos y exclusivos y obras de arte de artistas mallorquines de primera línea. Solarium privado en cada junior suite.
Las habitaciones no están numeradas sino que se identifican con el nombre de ilustres visitantes que eligieron Mallorca.
Nuestro establecimiento está abierto todo el año y climatizado para todas las estaciones, el clima mallorquín y, en especial, el microclima de Valldemossa. El hotel está integrado en un conjunto de jardines y terrazas a distintos niveles, desde donde pude disfrutar del sol o del abrigo de la sombra, si se prefiere. Una piscina exterior, amplia y cómoda, se halla en medio de los hermosos jardines, completada por un bar.
Asimismo disponemos de una piscina interior climatizada, de espectacular decoración. Sauna y jacuzzi. Puede utilizar de nuestros servicios de spa con tratamientos de belleza y MASAJES en su propia habitación.
También puede recibir a sus invitados y disfrutar, con ellos, de un rincón bellísimo de paz y sosiego, invitarles a almorzar o cenar, pasando a convertirse, también, en su anfitrión.
Lo mismo que ofrecer cócteles, recepciones, presentar un libro, una nueva empresa, un acontecimiento o celebrar su fiesta de aniversario con sus invitados.
No le invitamos a que venga a nuestro hotel sino a su casa.
No somos hoteleros, somos anfitriones.